La Reserva Natural "Garganta de los Infiernos", incluida en la comarca natural altoextremeña del Valle del Jerte, está comprendida entre la vertiente noroeste de la Sª de Tormantos, la vertiente suoreste de la Sª de Gredos y el río Jerte.
Toda la zona tiene como roca madre un gran batolito granítico originado en la orogenia Hercínica (350-200 m.a.), que sufrió modificaciones estructurales en la orogenia Alpina (40 m.a.). Se encuentran principalmente granitos y gneis.
En el cuaternario se produjo un rejuvenecimiento del relieve, conformándose la actual red hidrográfica. En este período tuvieron lugar las glaciaciones, durante los cuales los hielos cubrieron gran parte de los sistemas montañosos. Actualmente se pueden observar signos de esta erosión en glaciares de ladera (Glaciar de San Martín) y de valle (Glaciar de la Serrá).
Las máximas altitudes se alcanzan en la Cuerda de los Infiernillos (2281 m.) y el Cerro del Estecillo (2290 m) que rodean a la Garganta de la Serrá, antiguo valle glaciar que quedó modelado por el paso de los hielos cuaternarios.
La amplia red hidrográfica con abundantes saltos y cascadas es una de las principales peculiaridades de este espacio natural. En el paraje de Los Pilones, destacan las "marmitas gigantes", que son grandes pozas excavadas en la roca por la erosión fluvial.
El clima ofrece notables contrastes en función de la altitud. En general los inviernos son moderadamente fríos y los veranos poco calurosos. Las precipitaciones de la zona oscilan entre 1500 y 2000 mm. anuales, siendo frecuente en invierno la nieve en las cumbres serranas.
En la Garganta de los Infiernos, debido a la variación altitudinal, que
oscila entre los 300 y 2000 metros, encontramos las siguientes
asociaciones vegetales: bosque caducifolio y de ribera, piornales
serranos y pastizales alpinos.
Bosques Caducifolios
La especie principal que forma estos bosques es el roble melojo (Quercus pyrenaica),
cuyas hojas lobuladas se secan y caen al final de la estación fría.
Como acompañantes del roble destacan el serbal de cazadores (Sorbus aucuparia), espinos o majuelos (Crataegus monogyna), madroños (Arbutus unedo), escobas (Cytisus striatus) y el rusco (Ruscus aculeatus).
En el sotobosque de robles abundan diversas especies de helechos, orquídeas (Orchis mascula, Cephalantera longifolia, Neottia nidus-avis), pajaritos (Linaria triornithophora), aguileña (Aquilegia vulgaris), arenaria (Arenaria montana), lechetrezna (Euphorbia broteroi), etc.
Algunas zonas de melojar han sido sustituidas por cultivos y bosques de castaños (Castanea sativa), especie también de hoja caduca que al caer aporta materia para el humus del suelo.
Su madera y fruto (castañas), son aprovechadas por los habitantes de la
zona. En laderas soleadas prospera bien el cultivo del cerezo (Prunus avium), cuyos frutos son fuente de riqueza en toda la comarca del Jerte.
Bosques de Ribera
Junto a los cursos de agua aparecen bosques constituidos por especies
que necesitan abundante humedad edáfica. Las tres especies arbóreas
principales de estas ripisilvas son el aliso (Alnus glutinosa), el fresno (Fraxinus angustifolia) y el sauce (Salix atrocinerea)
que forman bosquetes en las márgenes de ríos y gargantas.Son especies
caducifolias que pierden la hoja con la llegada del otoño. Junto a
ellos, aparecen otros árboles que por su escasez constituyen auténticas
reliquias botánicas en la zona.
Entre estos está el tejo (Taxus baccata), conífera tóxica, de la que solo el arilo rojo del fruto puede ser aprovechado por las aves y el acebo (Ilex aquifolium), los cuales forman parte de la alimentación invernal de numerosas aves; además del abedul (Betula pendula),
del que quedan escasos ejemplares en la Reserva. De estas tres
especies, está prohibido la recolección de sus frutos y la corta o
arranque de sus ramas.
Piornales serranos
Donde los árboles ya no prosperan debido a las condiciones del suelo
y clima, aparecen los piornales serranos, matorral adaptado a
condiciones adversas y generalmente con porte almohadillado o
semiesférico.
El piorno (Cytisus europaeus ssp. balansae),
es la leguminosa más abundante en estas formaciones, siendo de fácil
recuperación después de los fuegos, debido a su carácter pirófilo. Más
escasos son los cambriones (Echinospartum barnadesii), el enebro rastrero (Juniperus alpina) y el codeso alpino (Adenocarpus hispanicus ssp. gredensis).
Pastizales alpinos
En las zonas de las cumbres serranas, especialmente en la Garganta
de la Serrá, se forman pastizales alpinos dominados por el alpe o
cervuno (Nardus stricta). Junto a ellos podemos encontrar especies como las gencianas (Genciana pneumonanthe y G. Bory), vedegambre (Veratrum album), y azafrán serrano (Crocus carpetanus).
En los trampales encharcados que se forman, aparece el brezo de bonal (Erica tetralix) y la insectívora drosera o rosolí (Drosera rotundifolia).
Endemismos
En toda la zona existen endemismos gredenses o del sistema central entre los que se destacan las especies: Antirrhinum grosii, Armeria arenaria ssp. vestita, Armeria bigerrensis, Deschampsia cespitosa ssp. gredensis, Dianthus gredensis, Doronicum kuepteri, Senecio pyrenaicus ssp. carpetanus, Serapias viridis y Thymus praecox.
La variedad de ecosistemas de la Reserva Natural propicia la abundancia
y diversidad faunística. Desde el valle hasta las cumbres serranas
encontramos diferentes hábitats que han sido aprovechados por un gran
número de especies animales adaptadas a ellos.
Entre los invertebrados destacan las frecuentes mariposas diurnas y
nocturnas, así como un coleóptero de notable tamaño y belleza, y el
ciervo volador (Lucanus cervus), cuyos machos entablan feroces combates con sus apéndices cefálicos o cuernos.
El agua es un elemento principal en la zona y a ella están ligados los
ciclos biológicos de muchas especies. Entre los peces, la trucha común (Salmo trutta ssp. fario) es sin duda el pez más característico de estos ríos y arroyos serranos.
Algunos anfibios abundantes son los tritones (Triturus marmoratus y T. Boscai), salamandras (Salamandra salamandra), sapo común (Bufo bufo) y partero (Alytes obstetricans), rana común (Rana perezi) y patilarga (Rana iberica).
También se encuentran junto al agua reptiles como el galápago leproso (Mauremys leprosa), el lagarto verdinegro (Lacerta schreiberi), que prefiere los arroyos serranos y la culebra viperina (Natrix maura).
En los prados serpentea el eslizón tridáctilo (Chalcides chalcides), mientras que es muy escasa la víbora hocicuda (Vipera latasti).
El grupo de las aves está ampliamente representado. El bello mirlo acuático (Cinclus cinclus) es capaz de sumergirse en el agua para capturar insectos, mientras en el robledal resuena la voz del arrendajo (Garrulus glandarius).
Oropéndolas (Oriolus oriolus), abubillas (Upupa epops) y rabilargos (Cyanopica cyanus), también se dejan ver y oír entre la arboleda. La rara cigüeña negra (Ciconia nigra) anida en la comarca, aunque cada vez es más escasa su presencia.
Abundantes son aún las siluetas de algunas rapaces como milanos (Milvus milvus y M. migrans), y ratoneros (Buteo buteo).
En el roquedo, encuentran refugio buitres leonados (Gyps fulvus), y búhos reales (Bubo bubo). Pero las reinas de las cumbres son las águilas reales (Aquila chrysaetos) y perdiceras (Hieraetus fasciatus), cuyas siluetas aún sobrevuelan estos valles y sierras.
Aún es posible observar a los veloces halcones peregrinos (Falco peregrinus), mientras gavilanes (Accipiter nisus), azores (Accipiter gentilis) y halcón abejero (Pernis apivorus) prosperan entre la frondosa arboleda.
Y entre los mamíferos hay notables rarezas. El mítico lince (Lynx pardina),
que es el felino más amenazado del mundo, utiliza esta zona como
corredor entre las poblaciones asentadas de los parajes limítrofes.
Gatos monteses (Felix sylvestris) y ginetas (Genetta genetta), también dejan rastros y huellas de su silenciosa presencia.
El agua es el medio natural de la nutria, especie lúdica que dedica buena parte de su tiempo a corretear con sus congéneres.
Entre los piornales, cervunales y cumbres habita la cabra montés,
aunque las nieves invernales hacen que descienda hasta los protectores
bosques. Ambos sexos poseen cuernos, estando estos mucho más
desarrollados en los machos, que los utilizan en las luchas del período
de celo (noviembre-diciembre).
Fuente: Agralia. Junta de Extremadura
| Adjunto | Tamaño |
|---|---|
| Triptico_Garganta_A4.pdf | 454.31 KB |
Comentarios
¡Gran excursión!
Ha sido una excursión fantástica.
La Garganta de los Infiernos bajaba con más agua que nunca, y la laguna de la Solana estaba rebosando. El campo de todos los verdes y los cerezos cargados de fruta.
¡No os perdáis la próxima!
(Sin asunto)
(Sin asunto)